Diferencias entre aluminosis y carbonatación: cómo reconocer cada una y actuar a tiempo
En el mundo de la rehabilitación estructural, hay dos patologías que preocupan especialmente a propietarios, arquitectos y comunidades de vecinos: la aluminosis y la carbonatación. Ambas afectan a las estructuras de hormigón y, si no se detectan a tiempo, pueden comprometer gravemente la seguridad de un edificio.
Aunque a menudo se confunden, la aluminosis y la carbonatación son problemas distintos, con orígenes, síntomas y soluciones diferentes. Conocer las diferencias es fundamental para poder actuar a tiempo y evitar daños mayores en vigas y forjados.
En este artículo te explicamos de forma clara cómo reconocer cada patología, cuáles son sus riesgos y qué soluciones existen de refuerzo estructural.
¿Qué es la aluminosis?
La aluminosis es una patología del hormigón armado que se produce cuando se utilizó cemento aluminoso en la construcción. Este tipo de cemento fue muy popular en España entre los años 50 y 70 porque fraguaba rápido.
El problema es que, con el tiempo, este material pierde resistencia y provoca que las vigas y viguetas de los forjados se debiliten de forma progresiva.
Causas principales de la aluminosis
- Uso de cemento aluminoso en lugar de cemento Portland.
- Exposición a ambientes húmedos o agresivos que aceleran la pérdida de resistencia.
- Malas condiciones de conservación del edificio.
Síntomas visibles de la aluminosis
- Aparición de grietas longitudinales o transversales en las vigas.
- Deformaciones en techos o forjados (lo que se conoce como “flechado”).
- Desprendimientos de recubrimiento del hormigón.
- Pérdida de resistencia estructural perceptible en inspecciones técnicas.
Riesgos de la aluminosis
- Reducción drástica de la capacidad portante de las vigas.
- Posibilidad de colapso parcial del forjado.
- Necesidad de refuerzo estructural urgente para garantizar la seguridad del edificio.
¿Qué es la carbonatación?
La carbonatación es un proceso químico natural que afecta al hormigón armado. Se produce cuando el dióxido de carbono (CO₂) del aire penetra en el hormigón y reacciona con el hidróxido de calcio presente en el cemento.
Como consecuencia, el pH del hormigón disminuye y deja de ser un medio protector para las armaduras de acero. Cuando esto ocurre, el acero se oxida, se expande y provoca grietas y desprendimientos en el hormigón.
Factores que aceleran la carbonatación
- Alta humedad ambiental.
- Edificios situados en zonas urbanas con contaminación atmosférica.
- Hormigón de baja calidad o con poco espesor de recubrimiento sobre las armaduras.
- Falta de mantenimiento en fachadas y estructuras.
Síntomas visibles de la carbonatación
- Fisuras finas en el hormigón.
- Manchas oscuras o zonas con humedad persistente.
- Aparición de óxido en las armaduras expuestas.
- Desprendimientos de trozos de hormigón.
Riesgos de la carbonatación
- Pérdida progresiva de la sección útil de las armaduras de acero.
- Debilitamiento de la estructura a medio-largo plazo.
- Mayor coste de reparación si no se actúa en las primeras fases.
Diferencias clave entre aluminosis y carbonatación
Aunque ambas patologías afectan al hormigón, existen diferencias claras:
| Característica | Aluminosis | Carbonatación |
| Origen | Uso de cemento aluminoso (defecto de fabricación) | Reacción química del CO₂ con el hormigón |
| Época frecuente | Edificios construidos entre 1950 y 1970 | Cualquier edificio con hormigón armado |
| Síntomas visibles | Grietas, flechado de forjados, pérdida de resistencia rápida | Fisuras finas, manchas, óxido en armaduras |
| Velocidad de progresión | Rápida, especialmente en ambientes húmedos | Más lenta, pero continua y progresiva |
| Nivel de riesgo | Muy alto (colapso estructural) | Alto a medio (dependiendo del avance) |
Cómo reconocer cada patología en tu edificio
En el caso de la aluminosis:
- Si tu edificio fue construido entre 1950 y 1970, existe riesgo potencial.
- Observa si hay deformaciones en techos o vigas.
- Busca desprendimientos de recubrimiento en las viguetas.
En el caso de la carbonatación:
- Fíjate en grietas finas o fisuras en elementos de hormigón.
- Comprueba si hay óxido visible en armaduras.
- Observa si se desprenden trozos pequeños de hormigón.
👉 En cualquier caso, la confirmación debe hacerla un técnico especializado mediante pruebas
Consecuencias de no actuar a tiempo
Ignorar los síntomas de aluminosis o carbonatación puede tener consecuencias graves:
- Riesgo de colapso parcial o total de forjados y estructuras.
- Costes mucho mayores de reparación si la intervención se retrasa.
- Posibles sanciones y problemas legales en caso de que la edificación no cumpla con las normativas de seguridad.
- Pérdida de valor en el inmueble y dificultades para venderlo o alquilarlo.
El valor añadido de Noubau en la rehabilitación estructural
En Noubau somos especialistas en refuerzo estructural y en la reparación de patologías como la aluminosis y la carbonatación. Nuestra experiencia y certificaciones nos avalan como referentes en España.
- Contamos con un equipo técnico especializado en diagnóstico estructural.
- Aplicamos soluciones innovadoras y seguras adaptadas a cada edificio.
- Ofrecemos acompañamiento integral, desde la inspección inicial hasta la ejecución de la obra.
- Trabajamos con garantía certificada, asegurando la durabilidad de las reparaciones.
Conclusión
La aluminosis y la carbonatación son patologías distintas, pero ambas pueden comprometer seriamente la seguridad de tu edificio. Reconocer las diferencias y actuar a tiempo con la ayuda de especialistas es clave para evitar riesgos mayores y costes elevados.
Si sospechas que tu vivienda o comunidad puede estar afectada, no esperes más:
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