Las estructuras de madera pueden mantenerse en servicio durante décadas, pero cuando alcanzan su límite de trabajo, el deterioro puede acelerarse rápidamente.
En estos casos, el problema no siempre aparece de forma repentina, sino como el resultado de un proceso progresivo que termina comprometiendo la seguridad del forjado.
El problema: vigas de madera con deformación excesiva
En esta vivienda situada en el barrio de Ciutat Vella (Barcelona), el forjado presentaba un estado avanzado de deterioro.
Las vigas de madera mostraban una deformación significativa (flecha), consecuencia de varios factores acumulados a lo largo del tiempo:
- sobrecargas prolongadas
- modificaciones en la distribución interior, como la creación de nuevos tabiques
- pérdida progresiva de capacidad resistente del material
Este tipo de evolución puede suceder en estructuras de madera: inicialmente se produce una deformación, posteriormente una pérdida de rigidez y, finalmente, el inicio de la rotura de fibras.
En este punto, la estructura deja de trabajar con el margen de seguridad adecuado.
El estado crítico: proximidad a la rotura
En el caso analizado, las vigas se encontraban en una situación límite, con las fibras de la madera próximas a su rotura.
Esto implica que el forjado ya no podía garantizar un comportamiento estructural seguro bajo las cargas habituales de uso.
Se trataba, por tanto, de una intervención necesaria desde el punto de vista estructural, no únicamente de una cuestión de mantenimiento.
El reto: recuperar la capacidad resistente sin sustituir el forjado
La solución tradicional en este tipo de situaciones suele implicar la sustitución completa de las vigas, con las consiguientes demoliciones, tiempos de obra elevados y un impacto significativo en la vivienda.
En este caso, se planteó una alternativa basada en un enfoque distinto: recuperar la capacidad resistente sin eliminar la estructura existente.
La solución: El sistema Noubau
Mediante el sistema Noubau, se llevó a cabo una sustitución funcional de las viguetas de madera.
Esto significa que el nuevo sistema estructural pasa a asumir la función resistente del forjado, independientemente del estado de los elementos originales.
De este modo, la seguridad estructural deja de depender de viguetas que habían alcanzado su límite de capacidad resistente.
Antes y después: estabilización del comportamiento estructural
En la imagen inicial se observa la deformación de la viga de madera y el estado de deterioro del forjado.
Tras la intervención, el sistema Noubau entra en carga y asume el comportamiento estructural del conjunto.
Es importante destacar que la deformación existente no se elimina, ya que forma parte del estado previo de la estructura.
Consideración técnica: la flecha existente
Cuando una viga de madera ha sufrido una deformación significativa durante un periodo prolongado, dicha flecha no puede revertirse mediante un refuerzo.
La intervención permite:
- recuperar la capacidad resistente
- estabilizar el sistema estructural
- garantizar condiciones seguras de funcionamiento
pero no modifica la geometría previamente deformada.
Esto no supone un problema si la estructura vuelve a trabajar dentro de los límites admisibles.
Resultado: recuperación de la seguridad estructural
La intervención permitió:
- eliminar el riesgo asociado a la rotura de las vigas
- restablecer la capacidad resistente del forjado
- garantizar un comportamiento estructural adecuado
todo ello sin necesidad de sustituir la estructura existente.
Este proyecto demuestra que, incluso en situaciones cercanas a la rotura, es posible recuperar la funcionalidad estructural sin recurrir a soluciones invasivas, mediante intervenciones que actúan directamente sobre el comportamiento del sistema.
Si se han detectado deformaciones importantes, crujidos o signos de deterioro en vigas de madera, es recomendable realizar una evaluación estructural.
El análisis técnico permite determinar el estado real del forjado y definir la solución más adecuada en cada caso. Contacta con Noubau.



